sábado, 17 de junio de 2006

shameshá

Maldita sea.
¿Quién me manda? nadie, por supuesto. Pero una es una consumista más dentro del vicioso circulo comercial y cae como chorlito. Si me pasan un catálogo de esos de cosmética...me tienta. No por el maquillaje, cosa que jamás consumo...no sé, tanta foto linda, colores atractivos, precios dentro de todo accesibles...y bueh. Para hacerla corta encargué una crema de manos. Barata, era. Esperé, como siempre, más de lo que se merece. El producto y la vendedora (que tan poco conozco). Y luego de vaaarios días llegó mi pedido. Probé la crema para manos hidro-nutritiva y fortalecedora de uñas con queratina y...no sólo tiene un perfume horrendo sino que tampoco me hizo efecto alguno.
¿Quién elige los perfumes que llevarán los productos de belleza? ¿el enemigo? Fiambrería Matías Jr.? Darth Vader? menos mal que siemrpe hay una madre a la cual todo le parece fascinante, novedoso y útil, además de gustarle todos los aromas. Estoy empezando a sospechar que le está fallando más de un sentido sensorial...

3 comentarios:

  1. a mi me gusta mirar los catálogos esos de cosméticos tipo Amodil o Avon. Me gustan las figuritas!!

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  2. Que bueno, ya sé ahora que tengo clientes para mis próximas invenciones:

    Sahumerio de asado (para cuando uno no tiene un mango y quiere aparentar)

    Aqua di Jarán (para cuando uno no sale y al otro día quiere aparentar que salió, nada mejor que esta delicada fragancia que mezcla lo mejor del alcohol y el cigarrillo)

    Tic Tacs de ajo (si, porque a veces es necesario tener mal aliento)

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