domingo, 3 de mayo de 2009

Tiempostmodernos

Hace exactamente 10 años tuve mi primer encuentro cercano con el mp3 gracias a un rosarino que conocí por intern... no viene al caso. Alguien que por el hecho de residir en Rosario evidentemente tenía acceso más inmediato a las nuevas tecnologías, acceso que no tenemos nosotros los del interior (momento, Rosario es el interior... bueno, nosotros los del más interior, los de ciudades pichiruchis).

Decía yo que gracias a él descubrí ese nuevo formato comprimido de música que permitia "meter 150 temas de los '80 en un solo cd". Recuerdo haber emitido preguntas del tipo "¿y qué lo ques el mp3? ¿cómo es? ¿cómo que se escucha en la computadora? ¿y todos esos temas estan ahí metidos?".

Wuaaaa. Qué looooco, chabonnn.

Junto con el mp3 me presentaron al famoso Winamp, en su etapa precámbrica. Y desde luego, fue toda una novedad. Explicarle el asuntito del mp3 a mis viejos, fue una empresa imposible que ni Odiseo, mirá...


Una década - y un tole tole en la industria musical - más tarde, sí, muy lindo, práctico el mp3, me los llevo en cantidades dentro de un aparatito así chiquitito, tengo música por horas y horas, sí. Entré en la variante, "compré" el formato y mejor ni me refiero a la cantidad de música que he acumulado desde 1999 y que hoy conforma una "discoteca" respetable, porque voy en cana.

Pero yo ya he aburrido a varios afirmando que no reemplazo un mp3 de 320kbps (ni 25 DVDs llenos de) por el placer que da comprar un disco y tenerlo en la mano, y apreciarlo tridimensionalmente, leerlo, prestarlo (bueno, no, yo no presto discos. Ni libros. Salvo excepciones), escucharlo, aún con la incomodidad que implica hoy en día poner un disco en un equipo con el láser sucio y por ende con la reacción de una babosa resfriada.


Por lo tanto el tema de la música en formato digital o analógico me sitúa en una posición contradictoria. Ambos me son funcionales. No puedo hacerme la talibán y tomar partido absoluto por uno u otro, como por ejemplo cuando manifesté mi firme posición en contra de Faceb...

Para finalizar con lo que venía exponiendo, y aquí aseguro taxativamente, no hay forma... NO HAY NADIE QUE ME LAVE EL CEREBRO JAMÁS de forma tal que yo prefiera un archivito de paaarquereeea, chiquito, en pdf, para leerlo en una pantallita reducida que emite luces agotadoras... a esto:




7 comentarios:

  1. De acuerdo. Lo que me sigue pareciendo raro es que me emociona comprar el cd, destaparlo, leer el cuadernito, etc, para después pasarlo al pc para poder escucharlo en el ipod.
    Y nada de lectores electrónicos, a mí déjenme leer debajo de un árbol, además me gusta leer los libros nuevos.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. A mi me por suerte esto no me pasa.
    El formato no me importa.
    Disfruto tanto un libro en su formato digital que en su versión impresa. Distintos momentos, distintos formatos.
    Lo mismo con la música.
    Y con todo.
    Por ejemplo, soy de los que se sienten saciados con sólo ver un rato el canal Gourmet.

    ResponderEliminar
  3. The Bug, no me joda, el canal Gourmet nunca sacía, sino todo lo contrario.

    ResponderEliminar
  4. The Bug, no me joda a mí tampoco.

    Todo muy bien con el Canal Gourmet pero es como una porno: nos ayuda a perfeccionar algunas técnicas, nos indica por dónde va la vanguardia en la materia y nos abre el apetito.

    Pero saciar, lo que se dice saciar...

    ResponderEliminar
  5. Jejeje, vengo a rebautizar este post:
    "De cómo el amor de la autora por la página impresa deriva en un foro sobre el Canal Gourmet"

    ResponderEliminar
  6. Bueno, Vix, Marcelo, primero siéntense a mirar el canal Gourmet como yo, con medio kilo de pan francés y tres latas de picadillo y después me cuentan.

    ResponderEliminar
  7. usté dice que me siente con Marcelo a mirar el Gourmet con pan frances y picadillo?

    Ojalá, mire...aunque conociéndolo, sé que podríamos disfrutar de un menú algo más exquisito...

    ResponderEliminar