viernes, 5 de junio de 2009

una de gatos

Mi gata Clementina está muy malcriada.

En mi casa somos todos únicos.
Padre único. Madre única. Hija única. Y gata única. Y como creo ya haber retratado la devoción que tenemos por este animalito endemoniado no hará falta que cuente que la tipa está muy acostumbrada a estarnos encima, más aún si hay comida involucrada y si esa comida incluye sustancias cremosas, como la manteca o el queso blanco.

En cada desayuno y merienda que hago en mi casa (todos, bah) me encuentro con Clementina mirándome desde el piso, sentadita, con los ojos abiertos, moviendo la cola. No me lo dice pero sé que me está pidiendo que le acerque el cuchillo con restitos de manteca. Y yo que, si no fuera algo horroroso me comeria mi gata a besos luego de estrujarla a abrazos, voy y le ofrezco el cuchillo de untar. Y me muero viéndola lamer la hoja con una fruición inédita. Ni las whiskas se las devora con tanto entusiasmo.

Recién estaba yo disfrutando de mi desayuno, untando manteca sobre el pan tostado y aparece Clementina, con sus ojazos, flameando la cola. Intencionalmente dejé un poco más de manteca en el cuchillo y se lo acerqué para deleitarme esos pocos segundos mientras ella se relamia los bigotes. Una vez que terminó, se mandó a mudar, toda pipona (aunque este animalito debe tener el estómago más grande que el mío).

Al rato volvió, maullándome con insistencia para que le abriera la puerta del patio. Yo aún estaba desayunando y como no dejaba de molestar a mi pedido de PERÁAAAA, le ofrecí el cuchillo de nuevo, para ver si se entretenía otro par de minutos mientras yo terminaba mi té.

Me hizo que no con la cabeza.
Les juro. No lo estoy inventando para hacerla parecer más bonita de lo que es.
Sacudió su cabeza peluda como diciendo NO.

"no, basta de mantequita, ya morfé, ahora dejame salir que me estoy pegando el embole del siglo acá mientras vos te tomas el tecito, linda".

Algo así debe haber pensado ahí, parada en el umbral de la puerta.

Esa gata es un caso.

4 comentarios:

  1. Doy fe, de esas actitudes casi humanas de Clementina. Y no debe ser nada raro. Lo raro es que nosotros, por primera vez, le prestemos tanta atención a una mascota.

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  2. Vix, Silvia:

    "Los gatos están en el mundo para desmentir la falsa creencia de que todas las cosas fueron creadas por Dios para servir al hombre.
    Dios también creó al hombre para servir al gato" Antonio Burgos.

    ¿Aprendiste la lección? Si Clementina dice ABRIR PUERTA es ABRIR PUERTA y no ESPERAR.
    Estos humanos cortos de entendederas...

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  3. la comprendo, Amiguísima Vix.
    Desde hace un tiempo comparte la casa Mona, una perrita rescatada del campo, acá al pie de los cerros. Parece mentira la educación de la cana (¿hay femenino de can?, bien, debería haberlo), pues no entra a la cocina sin el debido permiso. Luego caí en la cuenta que esta buena animala, por haber pasado toda su vida como callejera, desconoce el concepto de "adentro". Entonces, puede que su comportamiento sea de ignorante, mas que de bieneducada, pero, yo la quiero igual. Saludos de Mona para Clementáin, y de Ovu para todos vosotros, desde la soleada Mendoza

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  4. ...tambien tengo una gata y os cuento el intentar limpiarle un pco elpelo es persa , es como si la casa se viniera abajo , maullidos arañazos y todo lo habido y por haber...bueno ya me contareis...desde mi alma y en horas rotas os invito a mi blog, espero pueda agradaros...con gata y algo rabiosa....vuestro amigo joser amon...---

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