domingo, 15 de noviembre de 2009

La vida es un zapato

Ayer entré a un local de ropa de acá, muy pretencioso, donde va la gente que quiere pagar mucho por una prenda, porque tiene marca. Porque están los que compran en los coreanos y los que compran en las casas de marca. Yo apunto a la ropa que me interesa, no a dejar por sentada una actitud.

Me metí tentada por un par de sandalias de cuero marrón claro (la gente de Hush Puppies debe creer que los argentinos somos todopoderosos, mi madre, qué precios!) que en la vidriera lucían de lo más lindas.

Quería ver nomás, preguntar el precio, tocarlas, darlas vueltas, eso que hacemos todos cuando algo nos interesa pero no pensamos comprarlo (a no ser que sea una real ganga).

Se me vino al humo una empleada, menor que yo, nueva se notaba, medio cachivache, de esas pibas que se hiper arreglan y quedan peor que si anduvieran de jean y remera blanca.

Le señalé la sandalia para que me dijera el precio (desorbitante) y -sin prestarme atención a lo que le decia- me empezó a sugerir otras, de modelos absolutamente opuestos a los que yo le preguntaba. Yo pensaba: "nena, hooola, hay alguien ahí? oime, te estoy señalando sandalias sin taco, sencillitas, y vos me ofrecés zapatos de noche con taco chino?"

La piba evidentemente ERA nueva. Hay que tener cierta cintura para manejar el tema de la venta... de como llevar a la clienta a interesarse por lo que vos le querés vender, there's a thin line, yes. Y hay que hacerlo gradualmente, ir llevando a la clienta deeeeaaapoquiiiiito, para que no se noten los rough edges de la maniobra. Esta piba no conocía ni puta de técnicas de venta, se notaba a la legua. Y eso que yo jamás vendí nada más allá de una golosina, lo cual no requería ninguna táctica comercial.

No di importancia a que ella ignorara mi interés por un tipo de calzado específico, la dejé que me ofreciera lo que a ella se le cantaba. Por allá en la estantería nos acercamos a los zapatitos de chicos y bebés y eran de una belleza tal que yo, en mi peregrina tendencia a caer simpática, le dije:
- ay, mirá qué bonitosss...dan ganas de volver a ser chico para usarlos!
- no tenés hijos?, me espetó la insolente, como si ésa fuese la solución ideal para mi inquietud.
- mmm... ja, no, no tengo...

Y para rematar mi lado histriónico, le dije: "y no pienso tenerlos sólo para poder ponerles estos zapatitos..."

"ja-ja", pensé yo, "qué divertida soy".

La piba me miró, con la expresión algo descolocada y me respondió, seria:
- no? yo sí.

No entendí si se refería a que ella planeaba tener hijos en toda su vida, o si pensaba concebirlos sólo para poder comprar zapatitos Kickers para bebés.

No conseguí dilucidarlo y tampoco me interesaba. Ya había sido demasiado intercambio de pareceres y creí conveniente IRME del local. Dejarla que atendiera a alguna otra infeliz, que seguramente habría entrado buscando una remera violeta, y ella le terminaría vendiendo un par de zapatos negros de verano con taco chino.

4 comentarios:

  1. Excelente el post, como siempre.
    Pero me quedo con el primer párrafo, hay un no sé qué de Miguelito que me enternece...

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  2. Nada, no hay manera, esta Vix no encuentra el feeling dependienta-clienta en ninguna tienda de Punta Alta!! :D

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  3. El comentario de la mina "Yo sí" es perfecto... Yo creo que esta tipa sabía que iba a salir en tu blog. Te dió el cierre perfecto para todo lo que escribiste antes!
    Un beso grande (cómo son los besos grandes? me pregunto siempre que lo escribo)

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  4. Bueno, el primer mensaje es mío, eso me pasa por no chequear que no haya otra persona logueada en la pecé.
    Va de nuevo:
    Excelente el post, como siempre.
    Pero me quedo con el primer párrafo, hay un no sé qué de Miguelito que me enternece...

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