miércoles, 10 de septiembre de 2008

Déjense de joderrrrrrr...

¡El próximo que sostenga que agradece que aún al salir a escena los nervios lo pueden porque si lo que hace no le causara esa inquietud ni lo haría lo cago a tiros!

¡PURA FALACIA, CHAPUCERIA, MENTIRA, CACA NENE!

¡¡A NADIE LE GUSTA TENER DIARREA, PALPITACIONES, QUEDARSE AFÓNICO O SUFRIR UN ATAQUE DE CASPA antes de pisar el primer escalón que lleva a un escenario!!.

¡Superados de porquería!
¡Bánquense el hecho de ser incontrolablemente humanos como para admitir que el pánico escénico los parte al medio como un queso!!!

Sería mil veces más cómodo que, después de hacer 38 presentaciones del espectáculo que fuera, uno ya estuviese canchero, tranquilo, listo para disfrutar lo que viene a continuación sin estar preocupándose por esos inconvenientes psicosomáticos.

No?
vaaaamo...

3 comentarios:

  1. Usté es algo de un tal Gastón? Pichel digo.

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  2. Hola. Ssssí, ssí, Únds, Úndtrs probando.

    Hola, qué tal? Bueno, varias cosas a comentar y contar.

    Antes que lo siguiente lo primero: vengo a subir -que no caer- acá siguiendo el efecto web 2.0 aunque no estoy seguro de ello (de que el efecto web 2.0 me haya traído hasta acá de link a link, por supuesto).
    La cuestión es que andaba yo leyendo el blog de Marcelo –y permítame recurir a la pestaña del blog a corroborar el apellido hoy descubrido* - Lacanna, justamente en la sección donde publica los relatos de su libro, y más puntualmente aquel donde martiriza el castigo de ser hijo primero, una sucesión de infortunios que automáticamente reconocí por ser hijo único. Estaba a punto de saltar y reclamar a capa y espada aquellos padecimientos como propios del hijunicazgo, pero vi que habían sido ya justamente exigidos por dos lectoras hijas únicas. Una de ellas viene a ser usted, y otra viene a ser Naty.
    Como conozco más perros que se llamen Bruno como yo (que afortunadamente los hay) que hijos únicos, es muy de mi agrado contactar con aquellos que como uno, conozcan las gajes de nuestra condición y los anacrónicos mitos que se ciernen al respecto. Uno definitivamente vive atajando, luchando por ser el principal preocupado por sus preocupaciones, pero de ahí a ser automáticamente etiquetado como malcriado, caprichoso y otras virtudes abstractas, hay una distancia cuestionable.

    Ahora me gustaría gozar de mi condición de visitante y comentar sobre este blog:

    Primero, fue la doble identificación; doble porque ya estaba identificado con lo de no tener hermanos y el refuerzo fue la tacita de café que si bien en la foto está de espaldas, debe tener en la contracara –los cilindros para mí la tienen- escrito en cursiva muy coqueta y colombiana “Café”. Esa tacita estuvo siempre presente en mi casa en el pueblo y cuando me vine a estudiar la traje conmigo. Hoy en día es mi auxiliar sosteniendo pinceles, aflojando puntas de dibujo embebiéndolas en alcohol, y anteriormente también ha cumplido el rol de mate.

    De ahí voy a comentar que las fotos me gustaron mucho, aquella colección de interiores y objetos varios destacando “coyuntura” como mi favorita por la foto misma y naturalmente por el título.

    Si digo fotos, la de Clementina en la bañera es… inadjetivable. La miro de nuevo en las dos fotos testimoniales y me inquieta, no sólo porque en las dos fotos mire a la cámara inexpugnablemente sino por estar ahí, lo más pancha en la bañadera y mirando como diciendo qué hay de raro que me sacás una foto me sacás (por si habla sanguchito), en donde se supone que debo estar, mh? Genia la Clementina.

    *Descubrido en referencia a la curiosa conjugación del verbo maldecir, fechas más abajo. Pensé luego que quizás no se tratara de un error de redactamiento, sino que en realidad, la confesante curiosamente usara el imperativo maldecir en segunda persona para obligar a alguien que al caso podría ser su vasallo, a exclamar un surtido de puteadas a elección –pienso yo, el esclavismo deja un margen de albedrío- al recién estirado la pata hermano de su dueña. La visualización es más efectiva si se contextualiza en una telenovela brasilera.

    Por el momento esto viene a ser todo. Si se pretendía un comentario sucinto lamento el atropello pero no mido las extensiones cuando el pánico escénico me chicotea.

    Saludos!
    Bruno

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  3. Hola. Ssssí, ssí, Únds, Úndtrs probando.

    Hola, qué tal? Bueno, varias cosas a comentar y contar.

    Antes que lo siguiente lo primero: vengo a subir -que no caer- acá siguiendo el efecto web 2.0 aunque no estoy seguro de ello (de que el efecto... Ah, perdón perdón. No, sí, la pastilla de las siete y todo eso. Perdón, eh, jé jeh!

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