domingo, 12 de septiembre de 2010

un poco de intimidad

mientras se cocinan los fideos:

El piso de mi habitación luce una exótica pátina a base de té Green Hill y jugo BC de naranja. Sí, se me cayó la bandeja con todo el desayuno al piso. Daños colaterales: mi amado mug de Starbucks partióse, oh. Espero poder salvarlo con la gotita y si no, viajo a Buenos Aires a reponerlo. El jarrito, digo.
Por más que me esfuerce durante la semana, llega el domingo y tengo medio ropero acumulado sobre la silla de la pieza y no encuentro lo que busco y lo que encuentro está todo arrugado (como si me importara mucho...).

Estaba en una apasionada historia de amor con Mad Men, me miré una temporada y media en pocos días pero llegué al capítulo 8 de la segunda y ops, el .avi está fallado, se tilda y detiene a los 10 segundos. Estoy intentando conseguirlo de nuevo pero las descargas directas se empeñan en cortarse o tardar HORAS y mi paciencia e finita.

Empecé a leer "Eat Pray Love", bah, "comer, rezar, amar", de la Gilbert. Y mentusiasmé de lo lindo, lo suficiente como para que abadone la novela de Marian Keyes, que btw, me costó 95 HUEV...pesos. Cuando uno empieza a comprar libros EN CUOTAS es señal de que se ha perdido estatus, capacidad de ahorro y dignidad. Pero soy capaz de leerlas paralelamente. Eso, claro, si no me hubiese copado tanto con la aventura de la yanqui por Roma y sus pizzas deliciosas.

Anoche fui al recital Kevin Johansen, en Bahía (obvio, aca no vendría). El guacho la rompe. Tiene una cancha para improvisar humor, letra, temas, llevar la continuidad del recital. Y tiene una banda con la mejor onda del universo, la misma hace años. Y él está más bueno que el pan con manteca. Tocaron todos los temas conocidos, nada de hacerse el Spinetta y largarte todo el disco nuevo que nadie conoce. No. Y hasta el guacamole no paramos. Hubo bailongo por pasillos y delante del escenario y coritos y palma palma. El teatro rebalsaba de gente. Una fiesta. Igual a cuando lo vi en Buenos Aires en mayo del 2005.

Desde ayer vengo cagándome de risa con el blog de esta flaca, una arquitecta que relata, entre otras cosas, la obra de remodelación de su casa. Gracias a ella descubrí que existen estas puertitas para mascotas y acá nos vendría joya una para Clementinita mon amour, que nos sigue despertando de madrugada para salir a cazar al patio. La quia tiene sus necesidades Y NOSOTROS TAMBIÉN. Sólo falta convencer a padre de que un bujerito en la puerta de madera nuesnaaaaaada comparado con las horasss de sueño ininterrumpido futuras.

Se me pasan los fideos. A Donato le saca que los argentinos comamos la pasta recocida. Hay que hacerle caso (?).

update: me comí los fideos al dente. Estaban duros. No me jodan.

4 comentarios:

  1. Te paso un link para descargar por emule o torrent el capítulo que necesitas de mad men

    http://www.mejorenvo.com/ o

    http://bitacoraseries.blogspot.com/

    Cariños muchos y besitos

    Pd. los fideos al dente me gustan mucho.

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  2. jajaajajajajjaajajajajajajajaj! los fideos al dente vicz, o la ira de cualquier nonna caerá sobre nosotros! jajaja!

    besos!

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  3. Al dente los frescos, pero los secos no. Bien cocidos por favor.
    ¿Me pasas el queso rallado?
    Saludos desde muy lejos

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  4. aaaha, ¿así era?
    con razón quedaban re duros...
    eran fideos secos de paquete!
    pasta sciuta!pssss

    no, no te paso el queso porque ODIO el queso rallado. Fuchila! Juira! Agh.

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